Los servicios informativos de Canal Sur, la principal cadena autonómica de Andalucía, han dado un paso muy importante para la integración de la comunidad sorda. Al programa Telesigno, que se emite los domingos por la mañana en Canal 2 Andalucía, se suma una ventana de intérprete para el informativo matinal de Canal Sur y para el de media noche de Canal 2 Andalucía. Con estas medidas se hace realidad una de las exigencias más importantes de las personas sordas: la adaptación de los programas informativos de las cadenas públicas.
Era ya necesario un servicio adaptado dentro de la cadena pública para dar respuesta a la realidad social de la comunidad sorda. Es tal el desconocimiento del modo de comunicación de las personas sordas que pocos programadores televisivos saben que la interpretación literal que se realiza en las retransmisiones de las sesiones parlamentarias no resulta comprensible para el sordo. Aunque resulte extraño, las personas sordas no consiguen entender tampoco las noticias que aparecen en los periódicos puesto que la estructura de la lengua de signos es radicalmente diferente a la lengua oral.
En la lengua de signos, el orden de las palabras no es el mismo: se comienza con el sujeto, los adjetivos, los complementos del verbo y por último el verbo en infinitivo. En lengua de signos, además de no existir las conjugaciones, los sinónimos o palabras técnicas muy especializadas nunca se usan, puesto que el sordo no las entiende. Se trata de un lenguaje llano y de un nivel cultural bajo, porque la estructura de su lengua no permite los tecnicismos, dado que su formación es escasa y pobre en muchos casos. Además, tampoco admite la ironía y el doble sentido de las palabras.
Por todo ello, desde muchas asociaciones privadas que luchan por la integración de las personas sordas en la sociedad se aboga por la difusión de un mínimo conocimiento de las diferencias entre el lenguaje oral usado por los oyentes y la lengua de signos. Con ello se conseguiría hacer más estrecho el abismo que separa la cultura sorda de la oral, algo necesario para el buen funcionamiento de las nuevas medidas de la administración pública.
Por ello, se hace necesaria la implantación de un servicio especial e integrado de informativos para que las personas sordas puedan actualizarse a diario sin necesidad de tener que pedirle a un familiar o profesional que le traduzca y resuma las principales noticias del día. Por fin una cadena pública se encarga de velar por hacer efectivo un derecho fundamental para las democracias y que, aunque a veces se nos olvide, también han de ejercer las personas sordas: el derecho a recibir información para la formación de una opinión pública libre.
